En los negocios, por ejemplo, se utilizan miles de palabras fetiche, pero existen muchísimas más que son impronunciables. Son las palabras tabú. Andrés Naranjo dice en Internet que la palabra idea (“la idea es comercializar este libro”) refleja un desconocimiento absoluto, que el verbo esperar (“esperamos que esté a tiempo”) supone una duda razonable, que asegurar (“le aseguro que funcionará”) obliga a mentir y que odiar es un verbo prohibido si podemos decir lo mismo con un “no comparto este punto de vista”.
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Por Clara Ruiz de Gauna. Fuente: Expansión.com


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