No se deje pisotear por un portero de discoteca
... o sobre lo que el niñato de la puerta considera que es chancla de playa
El problema es el de siempre. Todos sabemos pronunciar DERECHO DE ADMISIÓN. Máxime si tenemos un bar de copas. Mola que te rilas tener un cartelito en la puerta con las normas de admisión y el símbolo de la Concejalía de Urbanismo indicando que tienes en regla todas las licencias correspondientes.
Pero si pones en la puerta a un niñato que disimula su complejo de inferioridad intentando quedar por encima del que quiere entrar en el bar, precisa y solamente porque trabaja de portero de discoteca, el mesiánico cartelito (ese que prometía al empresario momentos de infinita felicidad y ausencia total de problemas) NO SIRVE DE NADA.
Concreto un poco más. Si el niñato de la puerta del Barabás de Cádiz, en la calle Muñoz Arenillas, le dice a mi amigo (sexo: hombre) que no se puede entrar con chanclas porque lo pone en el Cartel, de acuerdo. NADIE ENTRA CON CHANCLAS.
Pero si a continuación UNA NIÑA (sexo: mujer) entra en el local con chanclas, me veo obligada a protestar. Eso no es derecho de admisión, mis queridos e intocables porteros de discoteca, por mucho que lo diga tu jefe y el Cartel. Eso es DISCRIMINACIÓN.
Mensaje a los porteros de discoteca: todo el mundo se puede cortar un pie con un vaso, independientemente de su sexo. Asimismo, no se incluye entre vuestras competencias decidir qué se lleva a la playa y qué no. Oseasé, nada de lo anterior vale como excusa.
Más: si al pedirle una hoja de reclamaciones, el niñato de la puerta del Barabás de Cádiz contesta, con un botellín de Cocacola en la mano y mirando por encima de mí, no me agobies que estoy trabajando, eso se llama VACILAR. La reacción apropiada de quien intenta entrar en el bar es: contestar 1. estás vulnerando mis derechos, deja de joderme ó 2. yo estoy de vacaciones, no me hagas perder el tiempo; y LLAMAR A LA POLICÍA.
Entonces es cuando sale el conciliador encargado del Barabás de Cádiz, que es más poderoso que el niñato de la puerta, pero igual de prepotente y gilipollas, pone cara de comprensión y compasión, y en su infalible y suprema misericordia y gracia te dice, en plan compadreo (para molar más): “venga, vale, anda, entra”. Entonces es cuanto te cagas en su puta madre por tratarte como si fueras idiota, rellenas la hoja de reclamaciones y te marchas con la música a otra parte.
Pd #1. El lunes, por supuesto, visita a la OMIC.
Pd #2. Al propietario del Barabás de Cádiz: tus sicarios eligen fatal, tío.





dada dijo
Si cambias "chanclas" por "sombrero" es exactamente lo que me pasó ayer a mi.
26 Agosto 2007 | 04:29 PM