... o sobre el desenlace de lo que nunca debió empezar

a: Lo que quiero es un final triste pero bonito, nostálgico, como de película. En plan ha sido bonito, siempre nos quedará París, lo nuestro no puede ser pero hemos pasado momentos buenos, etc. Lloran juntos y ya no pesa tanto ¿Es mucho pedir? Lo que me duele es la indiferencia.

m: Los finales siempre son dramáticos, los mires por donde los mires. También en Casablanca. Comienza una nueva amistad junto a otro nota y abandona, lo deja todo en el aire, con la ansiedad que eso supone y la imposibilidad de borrar las huellas del pasado, de hacerse fuerte para pasar página. Ese siempre nos quedará París es una cadena que arrastrarán eternamente. ¿Quieres tu eso? A veces es mejor apreciar los desprecios del otro para poner punto y final. Los puntos suspensivos sólo traen problemas.