Esta mañana he pensado con mucha consternación que en mi bloque se están perdiendo las buenas maneras. He coincidido con uno de los vecinos en el ascensor, popularmente conocido como "El conflictivo", porque llevó a cabo, años ha, un despiadado y agotador conflicto bélico, hasta límites esperpénticos, con la promotora y/o constructora que promovió y/o construyó el bloque, y que es gilipollas integral. No me ha dicho ni hola ni adiós ni ná. Ni me ha mirado, el muy subnormal. Y esa es la educación que le está dando a sus nietas (sus hijas ya no tienen remedio)… Muy triste.
A esta hora de celebración en la que tú tendrás un nivel casi obsceno de alcohol en la sangre, yo acabo de llegar de la biblioteca. Sí. He pedido permiso, hoy que no tenía nada urgente que hacer, para estudiar un poco. He cogido al azar uno de los ficheros y ha tocado deber de conservación y rehabilitación. En la biblioteca estudio más que en mi casa, porque mi madre no entra constantemente a preguntar cosas que no son urgentes, allí no tengo nada con lo que entretenerme. Ahora me dispongo a ducharme sin ti, cenar y ver House con Brooklyn follies, de Paul Auster, a mano, para cuando pongan anuncios. House me está convirtiendo en una persona exacerbadamente hipocondríaca. Con lo feliz que era con mis resfriados comunes, ahora, en cuando me duele un dedo del pie, ya pienso que tengo algo propio de mosquitos africanos.