Cuando tienes a González Fusteguera sentado enfrente esperas que, como buen urbanista, te enseñe algo de urbanismo. Y aunque hubo opiniones de todo tipo, a mí me dejó un poco insatisfecha. Especialmente cuando habló de ética y estética en el diseño y construcción de la ciudad. Piensas mucho en eso de la ética y la estética. Es evidente: urbanismo sostenible, ciudades acogedoras a la par que funcionales... todo eso.
Y entonces, por curiosidad, para evaluar cuánta moral arquitectónica y constructiva hay en tu ciudad, acudes a la página de la Gerencia y compruebas complacido que el equipo redactor del nuevo PGOU ha estado dirigido por él. Y te dices “cáspita, a partir de ahora mi ciudad rezumará ética y estética por doquier”.
Sin embargo, cuando vuelves las vista hacia uno de los rincones más paradigmáticos de esta isla, en el que han comenzado a construirse siete bloques de dieciséis plantas (Arenal 2000) de cuestionable legalidad, te surgen las mil y una preguntas: Eso que está al lado de aquel albañil, ¿no es un pescador? ¿es necesaria tanta edificabilidad? ¿es necesaria precisamente aquí? ¿bajo el mar? ¿qué pasa con las dotaciones e infraestructuras de La Casería? ¿no debería ser prioritario la rehabilitación de la ciudad existente? ¿no decían que esto era fango? ¿quién coño ha dicho que esto es ético? ¿y estético? ¿es legal?... Aparte de lo pantanoso de la zona (a ver si en un par de años, catorce de las plantas van a ser subterráneas), está en juego el dominio público marítico terrestre, terreno afecto al Ministerio de Defensa y por supuesto la estética de la que tanto alardeó el urbanista Fusteguera.
Porque para un cañaílla esto es estética:

Foto de Juan Silva y Carmen Mateos
Cuando se le preguntó su opinión sobre el proyecto (que no es suyo), Fusteguera justificó la idoneidad de las torres (a la izquierda) esgrimiendo como argumento la preexistencia del hospital militar de San Carlos (a la derecha), que tiene una altura similar. Muy ético.

Foto de Milán
Algunos, opuestos al urbanismo salvaje y la construcción masiva e innecesaria en la costa oeste de San Fernando, gritan demolición ya!... Y es que, por lo menos, las podrían haber hecho un poquitín más atrás (¿fuera de la playa?). Porque la portada de San Fernando, de cara a la Bahía, no puede ser una pantalla de rascacielos. Que aquí el cielo está demasiado cerca. Aunque el urbanista opine lo contrario.


Bueno, complejo asunto. Yo no estoy radicalmente en contra de las grandes alturas cerca de la costa, no son malas per se (como parece que muchos asimilan instantáneamente, con muy poco rigor), siempre que se trate de ordenar volúmenes. Quiero decir que si ya tengo la edificabilidad que considero razonable para esa zona, posiblemente prefiera que esté concentrada en altura para que no desaparezca la visión del mar y haya más espacios libres alrededor (misma edificabilidad, menor ocupación). Lo que no puede ser, evidentemente, son las dos cosas. Acumulo más edificabilidad que en Manhatan y encimo hago torres de 16 plantas, ocupando todo el suelo libre.
Como he leído recientemente, y tengo pendiente de hacer una entrada reflejándolo (será la primera que haga relacionada con mi trabajo) "aunque parezca obvio lo que pone en marcha el proceso urbanístico es la necesidad por parte de todos, de espacios para vivir, una vez establecido y universalmente aceptado que los seres humanos somos animales sociales e históricamente mostramos una enorme tendencia a vivir en las ciudades (sobre todo en aquellas con un mayor número de habitantes)".
En mi modesta opinión, teniendo en cuenta la enorme tendencia de COMPRAR y ALQUILAR CUANTO MÁS CERCA DE LA COSTA MEJOR, creo que tiene tanta culpa de las fotos que muestras quién redactó el PGOU, quien lo aprobó y quién edificó, como los futuros compradores. Pero si me preguntan el orden de culpas invertiría la lista. Y creo que hasta que a los compradores no les parezca una barbaridad esa construcción la seguirán comprando.
Al final, como todo, es un problema de educación.
Siento el rollo, feliz año colega.
exacto... como todo, es un problema de educación.
feliz año a tí también :)
El dinero es el dinero. Y el que quiera adornarlo de razonamientos rebozados de moralina vacua puede hacerlo. Pero detrás de todo eso siempre queda la mona, se vista (vea) como se vista (vea).
A mí los rascacielos en primera línea de costa me hororrizan, pero entiendo que es una opinión muy personal (vaya redundancia) y por lo tanto cuestionable. Pienso que la estética la debe imponer el entorno natural, y creo que al mar no le sienta bien un bloque de edificios de estilo empresarial y urbano. Al mar le sienta bien algo más plano, horizontal, tendido. Algo que se adapte mejor al entorno y que no entorpezca el discurrir de la brisa.
Por otra parte, Aniku, el tema del urbanismo me parece bonito y creo que se podrían hacer cosas interesantísimas. Pero lo que está ocurriendo en España es francamente patético y devastador. Ya no queda nada sin vender. El capitalismo se ha colado en todas partes y sólo hay ansias por hacer dinero en abundancia y a toda prisa. Así nos luce el pelo...
En cualquier caso, suerte con tu máster...
me ha gustado mucho la reflexión que haces, y la comparto íntegramente, no solo porque esa esquina de la bahía, la que muestras en la foto es una de mis preferidas, sino por la realidad más real que hay detrás de ella, un ecosistema -y tb me refiero con las barcazas de ese muelle, y al Bartolo con sus caballas, y a los atardeceres que se pueden ver desde ese punto de la bahía- que hay que mantener.l
Ahora en Aragón, parece que la construcción y el desarollo de las estaciones de esquí amenazan el patrimonio natural de las montañas aragonesas... y el Gobierno Aragonés y por ende, Aramón, parecen desoír los consejos y advertencias de la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón...
y es que la jodienda no tiene enmienda, porque la pela es la pela