No es casual que los humanos lleven nombres en lugar de matrícula: el nombre es la llave de la persona. Es el delicado ruido de su cerradura cuando queremos abrir su puerta. Es la metálica melodía que hace que el don sea posible.
Ácido sulfúrico, Amelie Nothomb.
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Ahora pienso, algo imposible en aquellos momentos, que siempre que son invocadas ayudas extraordinarias para simplemente mantener la cordura un instante, aunque nunca lleguen, como se han solicitado con tanta fuerza interior, te vacían al siguiente instante y así nace institiva la prudencia.
El diablo enamorado, Jacques Cazzote.
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Alicia enamorada del amor. Quería guardar cada instante de aquella cita en su corazón, que albergaba palabras, olores, y momentos de placer como un estuche de joyas del que cada noche, antes de dormirse, extraía alguna que manoseaba tiernamente en su imaginación, besando a veces la almohada y susurrando un nombre, hasta que el sueño la vencía.
El peso de las sombras. Ángeles Caso.
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Es ella la que les exige huir de la mediocridad aunque sea por medio de las palabras de una historia oída, o en las páginas de un libro, huir de la monotonía de los días iguales, pequeños y cansinos.
Jorge Amado "Los viejos marineros"
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A partir de ahora mis novelas se editarán simultáneamente en edición “cara”, de las llamadas “de tapa dura”, en edición de bolsillo a mitad de precio, podrán descargarse gratuitamente en “Internet” y todos los periódicos o revistas que lo deseen están autorizados a publicarlas al estilo de las antiguas novelas por entregas con la diferencia que en este caso no tendrán obligación de pagarme nada en concepto de derechos de autor.
[...]
Mi próxima novela trata sobre Irak y las oscuras maquinaciones de las grandes compañías americanas que inventaron la existencia de armas de destrucción masiva con el fin de iniciar una guerra que ha costado casi medio millón de muertos y nunca podrá ganarse, pero que produce miles de millones de beneficios a empresas directamente ligadas a lo mas altos cargos de la administración republicana.
Y a mis lectores, cualquiera que sea su condición social o capacidad adquisitiva, ese tema les interesa conocerlo a fondo en estos momentos, no dentro de dos años, que sería cuando cualquier otra editorial considerase que ya había exprimido al máximo el limón de la “tapa dura” y tuviera a bien editarla en bolsillo para unos lectores “De Segunda Categoría”.
Lo ha dicho Alberto Vázquez-Figueroa. Leed entero aquí (es una orden, pardiez)
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Reconózcalo: todas queremos ser brujas. Y resulta que la crema que Asaselo le regala a Margarita no es más que la manifestación de lo que ya somos y ocultamos por pudor, por miedo o por convención. O el diablo sabrá porqué. La crema nos convierte en aquello que llevamos dentro. Una brujita, en el que caso de ella. Un cerdo, en el de su vecino de abajo, al que todos admiran y ven como correcto y serio hombre de negocios.
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En cuanto al messere, dice el prólogo que, ya que su arma es la persuasión, debe ser un personaje atractivo, alguien que cautiva por sus gestos y su saber estar, de apariencia altamente elegante y sugestiva.
Y no he podido eludir, durante la lectura, la imagen de aquel abogado urbanista que me explicó el sistema de compensación: alto y bien parecido, de tez morena y pelo oscuro, ojos vivos, vestido de traje. De vocación opositor, las palabras y los artículos de la Ley brotaban, entre sus dientes blancos y perfectos, con la naturalidad de quien tiene al auditorio acorralado y convencido. Controlando la situación yrelamiéndose con la fascinación de los oyentes. Porque era un tío atractivo que lo sabía y utilizaba, modulando la voz en tanto lo exigían las explicaciones: suave para pasar de puntillas, grave para acentuar la importancia de lo que estaba a punto de decir. Y lo decía. Y entonces, se detenía unos segundos, sonreía magistral y exquisito y comprobaba, con satisfactorio deleite, que había conseguido comprarnos el alma. Qué cosas. También éste era Ángel.
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Reconózcalo: está deseando ir al infierno y leer El maestro y Margarita.
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"Nunca estoy a gusto en lo inmediato, sólo me seduce lo que me precede, lo que me aleja de aquí, los innúmeros instantes en que yo no fui: lo no-nato, en suma"
Del incoveniente de haber nacido.
CIORAN
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Es lo que tiene leer Drácula en la penumbra de mi habitación. Que me dan las cinco de la mañana y sigo acojonada debajo de las sábanas en plena ola de calor. Pero es que no puedo parar.
La joven rubia se arrodilló y se inclinó sobre mí, regodeándose manifiestamente. Mostraba una deliberada voluptuosidad, a la vez excitante y repulsiva; y al curvar el cuello, se lamió los labios como un animal, de forma que pude ver a la luz de la luna la reluciente humedad de su boca escarlata, y los blancos y afilados dientes sobre la lengua roja al relamerse. Bajó más la cabeza, hasta que sus labios descendieron por debajo de mi barbilla [...]. Entonces se detuvo, y pude oir la impaciente agitación de su lengua al lamerse los dientes y los labios y noté su aliento cálido sobre el cuello. [...] Cerré los ojos con extática languidez, y esperé... esperé con el corazón palpitándome con violencia.
Drácula.
Bram Stoker
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